En el entorno corporativo actual, donde los resultados financieros
dominan las conversaciones de negocio, surge una pregunta clave: ¿qué pasaría
si el verdadero éxito no se midiera únicamente en cifras, sino también en la
forma en que esas cifras se logran? Cada vez más organizaciones descubren que
los comportamientos y la forma de trabajar son tan determinantes como los
resultados mismos.
Las empresas más exitosas reconocen que el crecimiento sostenible
requiere más que talento técnico o metas cumplidas; exige personas conscientes
de su desarrollo, comprometidas con aprender y con contribuir al propósito
común. En este contexto, el autodesarrollo se ha convertido en un pilar
estratégico para asegurar la preparación del talento y fortalecer la sucesión
de liderazgo.
El autodesarrollo es la capacidad y disposición de una persona para
gestionar activamente su propio crecimiento profesional y personal. Implica
identificar áreas de mejora, establecer metas de aprendizaje y buscar
oportunidades para alcanzarlas sin depender exclusivamente de su jefe o de
programas formales de capacitación. En otras palabras, es cuando el colaborador
asume un rol protagonista en su evolución profesional, tomando responsabilidad
sobre su desempeño y aprendizaje continuo.
Entre las acciones más representativas del autodesarrollo se incluyen:
buscar retroalimentación, solicitar proyectos retadores, tomar cursos por
iniciativa propia o establecer metas personales alineadas con los objetivos del
negocio. Este enfoque fomenta empleados más autónomos, motivados y
estratégicamente alineados con los resultados que la organización busca
alcanzar.
El autodesarrollo se vincula directamente con la formación de objetivos
individuales, pues impulsa que el colaborador no solo reciba metas, sino que
participe activamente en definirlas. Así, las metas del negocio —que se
despliegan desde la alta dirección hacia todos los niveles— se vuelven más
significativas y alcanzables, porque cada persona comprende cómo su
contribución impacta en los resultados globales.
Ahora bien, definir metas no basta. Las compañías de mayor desempeño,
según estudios del ranking Fortune 500, han encontrado equilibrio al
evaluar el qué (los resultados de negocio) y el cómo (los comportamientos).
Aquellas que combinan ambos factores en partes iguales —50% resultados y 50%
comportamientos— logran culturas más sólidas y sostenibles.
A. Qué (50%) – Objetivos de negocio
Indicadores cuantitativos: ventas, ahorros, eficiencia, cumplimiento de
entregables.
Escala sugerida:
5 = Supera ampliamente las metas
4 = Supera
3 = Cumple
2 = Cumple parcialmente
1 = No cumple
B. Cómo (50%) – Comportamientos
Evalúa competencias como liderazgo, colaboración, innovación,
orientación al cliente, comunicación y accountability. Puede medirse
mediante evaluaciones 180° o 360°, registros de ejemplos concretos o escalas
conductuales.
C. Evaluación final
Desempeño total = (0.5 × resultado de negocio) + (0.5 × comportamientos)
Ejemplo:
“Qué” = 4.2
“Cómo” = 3.8
Desempeño total = 4.0 (muy buen desempeño)
Ejemplo práctico:
Objetivo de negocio: Reducir 10% el tiempo de cierre de reportes
mensuales de HR.
Objetivo de autodesarrollo: Fortalecer habilidades de análisis en Power
BI.
Resultado: reducción del 12% y capacitación compartida con el equipo.
Fomentar una cultura donde el autodesarrollo sea parte del desempeño no solo mejora los resultados, sino que impulsa organizaciones más humanas, ágiles y sostenibles. En un mundo donde el éxito no se mide solo en números, sino en la forma de alcanzarlos, el autodesarrollo se convierte en el motor que transforma el potencial individual en impacto colectivo.
Martha Maeda: La autora es una Profesional ejecutiva
de Recursos Humanos en empresas multinacionales como RCA, GE, Mattel, Whirlpool
y Grainger. Lic. en Ciencias de la Comunicación y
especialidad en
Relaciones Laborales de la Universidad Iberoamericana. Fue Presidenta de ERIAC
Capital Humano y Directora del Comité de Recursos Humanos de Index. Actualmente
asociada e integrante del Consejo Directivo de ERIAC Capital Humano. contacto@eriac.com.mx